miércoles, 02 de noviembre de 2005
El Gobierno socialista de Castilla la Mancha ha editado y distribuido no sé cuántos miles de ejemplares de una publicación llamada “Guía para chicas”. Dice la directora del Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha que con esa guía se pretende “ayudar a los profesores a transmitir actitudes y valores basados en el principio de igualdad de sexos y eliminar las estructuras que mantienen y fomentan los estereotipos de género”.

Afortunadamente, la mayoría de los profesionales de la educación en Castilla la Mancha y en España son gente con sentido común y sentido de la responsabilidad y actuarán en consecuencia.
Si yo fuera profesor y la Consejería me enviase un libro que me recomendase decir a mis alumnas que se pongan desnudas ante el espejo y se acaricien para amarse a sí mismas, o que las explique las ventajas de la masturbación, o que si les gusta otra chica se lo digan y se relacionen sexualmente con ella, me iría corriendo a un abogado para que me explicase el párrafo tercero del artículo 189 del Código Penal, que dice: “El que haga participar a un menor o incapaz en un comportamiento de naturaleza sexual que perjudique la evolución o el desarrollo de la personalidad de éste, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de seis a doce meses”. No vaya a ser que por no entender bien las orientaciones de la Consejería pueda uno meterse en un fregao.

Si yo fuera padre de una niña y me enterase de que en el colegio un profesor le ha explicado a mi hija que es bueno que se ponga desnuda ante el espejo y se acaricie para amarse a sí misma, o que masturbarse tiene ventajas, o que si le gusta otra chica lo mejor es que se lo diga y se relacione sexualmente con ella, me iría corriendo al colegio para hablar con ese profesor.

Si yo fuera Consejero de Educación y me enterase de que a los profesores que dependen de mi departamento alguien les ha enviado un guía que les recomienda decir a las alumnas que se pongan desnudas ante el espejo y se acaricien para amarse a sí mismas, o que masturbarse tiene ventajas, o que si les gusta otra chica se lo digan y se relacionen sexualmente con ella, haría cinco cosas: primero, retiraría esa guía; segundo, pediría disculpas a los profesores; tercero, pediría disculpas a los padres; cuarto, reflexionaría sobre la misión educadora de cada cual: padres, profesores, autoridades; y quinto, dimitiría.

Esa es la concepción de la educación que tienen nuestros actuales gobernantes: no sólo despojan a los padres del derecho a elegir colegio, sino que además pretenden educar a los hijos de los demás según los criterios oficiales del Consejero o de la Ministra de turno. Oiga, ¿y quién es usted para suplantar a los padres a la hora de dar criterios morales a sus hijos? Pero usted, ¿qué se ha creído? A usted le pagamos el sueldo entre todos para que garantice el derecho de los padres a educar a sus hijos, no para arrogarse esa misión que usted no tiene. Usted dígale a su hija lo que estime conveniente, pero a las hijas de los demás respételas y dígales que pregunten a sus padres.
Así andamos, a estas alturas, en Castilla la Mancha. Supongo que los “agentes sociales”, los representantes empresariales, los sindicatos y las asociaciones darán su opinión sobre este tema, como la han dado sobre otros asuntos de menos calado, y actuarán en consecuencia. ¿O no?

Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 1 de noviembre de 2005
Publicado por Solveijg @ 18:10  | Educación
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