jueves, 16 de junio de 2005



Soy padre de dos niñas. La primera tenía tanto miedo a nacer, que se le paró el corazoncito durante el parto. El doctor, para sacarla al instante, realizó un corte a mi mujer que necesitó de 23 puntos de sutura para ser cerrarlo. Tatiana tiene ahora 8 años recién cumplidos y mi mujer se acuerda de ella cada 5 minutos que pasa sin estar a su lado. Del corte, no se acuerda nunca.

Mi segunda hija nos dio un susto igual de gordo, pero más prolongado en el tiempo. Marta nació con 6 meses de gestación. Pesó solo 1 kilo y 125 gramos y estuvo un mes y medio en una incubadora. Ahora tiene 5 años, es preciosa, rubia, inteligente, alegre, revoltosa, chillona, algo desobediente, de fuerte carácter, exageradamente cariñosa...

Ahora en Avilés un juez ha autorizado la destrucción de un bebé de 28 semanas de gestación por haber cometido el delito de haber sido concebido por una madre deficiente psíquica. Solo la presión social y la inmediata acción del fiscal, puede indultar a esta criatura condenada a muerte con tan solo 7 meses de vida. ¡Esa criatura puede y debe vivir! Igual que mi hija Marta, será una bendición para su familia, para sus abuelos y para todos quienes la conozcan. ¿Quien quiere verla destrozada en un cubo de basura? ¿Quién hubiese negado el auxilio a mi hija Marta? ¿Es acaso mi hija Marta mejor que ella?

No sé como se hacen las adopciones, pero me ofrezco a recibir a esa criatura en mi hogar. Por favor, no la maten. Ese asesinato pesará hasta el día de su muerte en la conciencia de cada uno de aquellos que no lo impidan, en cada una de las conciencias de aquellos que lo han hecho posible. Pesará muy especialmente en el alma de esos familiares que, antes de abrir sus corazones a una nueva vida que les ha llegado de forma inesperada, prefieren ver muerta a esa criatura, y precisamente ellos, ya que su madre no puede, son quienes más deberían protegerla. No la maten. Tiene al menos una familia que la recibirá con amor. En el nombre de Cristo, fuente de vida, ¡recuperen la dignidad humana y la razón!

Efrén Pablos García


Gracias, Efrén
Publicado por Galsuinda @ 8:00  | Pelayo
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